Martin Arboleda

Martín Arboleda asume como nuevo Director del Observatorio de Desigualdades

A partir de mayo de 2018, el académico de la Escuela de Sociología Martín Arboleda, asumirá la dirección del Observatorio de Desigualdades UDP, en reemplazo del investigadora Mónica Gerber.

Doctor en Ciencia Política de la University of Manchester (Inglaterra), Martín Arboleda ha desarrollado sus líneas de investigación en estudios urbanos, extracción de recursos naturales, y economía política del capitalismo global. Su libro Planetary Mine: Territories of Extraction in the Fourth Machine Age, saldrá publicado en el 2019 por la editorial Verso. Su trabajo investigativo sobre las dimensiones sociales y urbano-territoriales de la producción minera en Chile ha sido publicado en diversas revistas internacionales. Actualmente se encuentra desarrollando un proyecto de investigación acerca de los futuros urbanos, sistemas de producción agrícola y nuevas formas de praxis urbana que surgen del movimiento campesino global por la soberanía alimentaria.

Ciclo de Cine "Desigualdades de la Vida Cotidiana"

Ciclo de Cine “Desigualdades de la Vida Cotidiana”

El Observatorio de Desigualdades UDP y Biblioteca Nicanor Parra invita al Ciclo de Cine “Desigualdades de la vida cotidiana” a realizarse los días miércoles 13, 20 y 27 de junio a las 19hrs en el Auditorio de la Biblioteca.

Este ciclo busca abordar aquellas microhistorias de desigualdades que cruzan la vivencia y experiencia cotidiana de las personas. En el marco de esta actividad, invitados/as e investigadores/as del Observatorio de Desigualdades UDP comentarán las proyecciones con el objetivo de dar inicio a un conversatorio en torno a las distintas dimensiones donde la desigualdad de la vida cotidiana toma lugar: educación, vivienda, territorio, relaciones interculturales, medioambiente, entre otros.

Programa Completo:

Miércoles 13 de junio: “Genoveva” (2014) de (Paola Castillo). Comenta: Paola Castillo y Angela Boitano

Miércoles 20 de junio: “Las niñas araña” (2017) de (Guillermo Helo). Comenta: Andrea Cerda y Antonella Estévez

Miércoles 27 de junio: “Cuando respiro” (2015) de (Coti Donoso). Comenta: Coti Donoso y Martín Arboleda

19hrs. en Auditorio Biblioteca Nicanor Parra. Vergara 324, Santiago (Metro Toesca/Los Heroes)

Seminario “Éxodo desde la tierra del Petróleo: Orígenes y expansión de la migración venezolana”

Seminario “Éxodo desde la tierra del petróleo: Orígenes y expansión de la migración venezolana”

Fecha: Jueves 17 de mayo, 2018

Hora: 11.30 a 13.00

Lugar: Sala B31 Biblioteca Nicanor Parra, UDP

Organiza:

Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES)

Observatorio de Desigualdades (UDP)

Expone:

Lourdes Gouveia (University of Nebraska-Omaha y University of Kansas)

Comenta:

Carolina Stefoni (Universidad Alberto Hurtado)

Descripción:

La presentación busca mostrar algunos resultados preliminares de nuestra investigación “La violencia en la conformación del éxodo y la integración de comunidades migrantes venezolanas: Los casos de Chile y Estados Unidos”. Las raíces del éxodo se discuten dentro del amplio marco político-económico de las crisis fiscales, conflictos sociales y polarización política asociada con un modelo extractivista y petro-dependiente de desarrollo. Nuestra investigación tiene como objetivo analizar los efectos de la violencia en las decisiones migratoria de venezolanos residentes en Chile y en Estados Unidos, así como sus efectos en los procesos de integración y cohesión social.  Los datos provienen principalmente de entrevistas a profundidad con migrantes venezolanos residentes en dos ciudades distintas en cada país: Santiago y Talca en Chile; Miami y Orlando en La Florida, Estados Unidos.

Programa

11.30 Presentación Lourdes “Éxodo desde la tierra del Petróleo: Orígenes y expansión de la diáspora venezolana” (45 minutos)

12.15 Comentarios invitada (15 minutos)

12.30 Ronda de preguntas asistentes

13.00 Cierre y término actividad

Políticas de desarrollo indígena en territorio mapuche lafkenche: ¿Visiones sobre desarrollo en disputa?

Políticas de desarrollo indígena en territorio mapuche lafkenche: ¿Visiones sobre desarrollo en disputa?

Por: Natalia Cifuentes y María Jesús Garrido, Sociólogas, Universidad Diego Portales

El Área de Desarrollo Indígena (ADI) Lago Budi surge, así como muchas otras ADI a lo largo del país, a partir de la implementación de la Ley Indígena (19.253) como un espacio territorial donde los órganos de la Administración del Estado deben focalizar su acción para el mejoramiento de la calidad de vida de las personas de origen indígena que habitan en dicho territorio (CONADI, 2017). Se trata de un mecanismo de administración del Estado que emerge posterior, y en contraste, con una larga historia de disputa territorial, donde el pueblo mapuche ha visto disminuido el espacio ancestral mapuche a lo largo de varias décadas, ya sea como resultado de la conquista española, como surgimiento del Estado-Nación chileno, o bien, como parte de la implementación del actual sistema económico neoliberal (Grebe, 2000; INDH, 2014).

En esta entrada de blog presentamos una breve descripción de uno de los principales hallazgos de nuestra investigación de tesis “Ser mapuche sin tierra” (Cifuentes & Garrido, 2017), que buscó abordar la forma como el Área de Desarrollo Indígena (ADI) Lago Budi, se ha constituido en un mecanismo institucional capaz de fomentar un determinado desarrollo territorial que se contrapone y tensiona con la visión de desarrollo histórica del pueblo mapuche en general y la comunidad lafkenche Llaguepulli de Teodoro Schmidt (Región de La Araucanía, Chile) en particular. Ante este argumento, una de las preguntas que guió parte importante de nuestras reflexiones fue ¿En qué medida el Estado, a través de la figura ADI, ha logrado mejorar la calidad de vida de la comunidad lafkenche del Lago Budi bajo lógicas de desarrollo territorial que ellos mismos establecen?

Para este propósito, el trabajo investigativo se desarrolló a partir de tres dimensiones de análisis: i) los mecanismos de poder del Estado y la capacidad de agencia de los actores; ii) los conceptos de territorio y territorialidad y la apropiación simbólica y material que tienen los actores respecto del territorio y, finalmente, iii) las diversas posturas y tensiones persistentes que estas generan respecto del concepto de desarrollo. A través de estas dimensiones se buscó una aproximación a las diferentes significaciones y racionalidades que se tienen en torno a un espacio físico y sus recursos; los diálogos que se articulan en torno a ello y, las dinámicas que se generan entre los aparatos estatales y la cotidianeidad del pueblo lafkenche.

Esquema conceptual

Figura 1. Dimensiones de análisis. Fuente: elaboración propia

La primera dimensión de análisis, responde al supuesto que el ADI Lago Budi se constituye como un proceso de intervención institucional impulsado por la Ley Indígena 19.253 que ha afectado directamente al territorio lafkenche de Llaguepulli. En este sentido, el ADI actúa a partir del Estado como un mecanismo de poder y control del conflicto para responder a las distintas necesidades de desarrollo territorial de los lafkenche (Herrera, 2010). La segunda dimensión da cuenta que la problemática planteada permite repensar los procesos sociales anclados a un territorio desde la perspectiva de los propios actores. Esto en el entendido que el territorio, y las diversas territorialidades que se expresan en él, es el espacio donde confluyen diferentes sujetos con intereses particulares y donde las relaciones que se establecen allí se forjan principalmente desde una asimetría de poder (Escobar, 2011). Por último, se trabajó con el concepto de desarrollo, el cual adopta una postura política según los intereses de los actores. Por un lado, dentro de los parámetros de la política estatal hacia los pueblos indígenas, el Estado ha promovido un desarrollo moldeable a las lógicas neoliberales de las posturas económicas dominantes, tales como el emprendimiento y la acumulación de capital dentro del territorio (Rodriguez, 2015).

Como parte de los resultados de nuestra investigación, identificamos que el ADI Lago Budi se ha desempeñado como mecanismo de poder y control en territorio lafkenche, principalmente a través del turismo y en al menos dos aspectos centrales. En primer lugar, el turismo surge como una interesante forma de desarrollo considerada “a la medida de lo posible” (Lemm, 2010). En otras palabras, dentro de las actividades socio ocupacionales del pueblo mapuche, el turismo aparece como un dispositivo propio de las sociedades occidentales que tiene elementos ajenos a la cultura y cosmovisión mapuche, ya que mercantiliza el medio natural e introduce prácticas occidentales en las comunidades que difieren de las propias del pueblo. En segundo lugar, el turismo se configura como una alternativa de producción socioeconómica frente al reduccionismo del territorio. Para combatir la pobreza por la falta de tierras, la comunidad se vio forzada a buscar nuevas formas de subsistencia dentro de territorios reducidos.

En términos generales, esta postura es contraria a la cosmovisión lafkenche, lo que ha generado tensiones importantes entre ambos actores. Con esto, el impulso de un desarrollo “intercultural”- el cual busca el diálogo y participación política igualitaria entre personas de distintas culturas- ha surgido como una respuesta estatal a las constantes tensiones. Sin embargo, estas tensiones no han tenido soluciones pertinentes pues han sido planteadas desde una “interculturalidad” funcional al sistema dominante.

Es posible señalar entonces que, el turismo permite esto, un mecanismo de desarrollo sustentable que impulsa un imaginario social: el ser mapuche sin tierra. De esta forma, la acción estatal delimita una población dentro de los márgenes de la normatividad, estableciendo el ámbito de lo posible y lo recomendable (Lemm, 2010). A su vez, esta actividad productiva permite generar fuentes laborales dentro de la comunidad, lo que evita, en parte, que se produzca el fenómeno de la migración.

Finalmente, se concluye que en cuanto a las problemáticas asociadas a los conceptos de territorio y territorialidad, el Estado chileno a través de la figura del ADI, no ha sido capaz de solucionar las demandas fundamentales del pueblo mapuche en general y el lafkenche en particular. Esta incapacidad por dar respuesta efectiva a las necesidades de los mapuche, es lo que los ha mantenido constantemente en la lucha por la recuperación de sus tierras ancestrales. El reduccionismo de tierra que la comunidad vive en la actualidad, los ha llevado a apropiarse material y simbólicamente del territorio de formas que no coinciden con su cultura y cosmovisión. Un ejemplo de esto es la introducción de una actividad productiva como el turismo que mercantiliza su cultura y que además puede ser interpretada como un intento de modificación de su identidad como mapuche.

Referencias

Cifuentes, N & Garrido, M. (2017). Ser mapuche sin tierra (tesis de pregrado). Santiago, Chile: Universidad Diego Portales.

CONADI (2017). Áreas de Desarrollo Indígena. Visto el 10 de diciembre en: http://www.conadi.gob.cl/areas-de-desarrollo-indigena

Escobar, A. (2011). Ecología política de la globalidad y la diferencia. En: Alimonda, H. (Coord). La naturaleza colonizada: Ecología política y Minería en América Latina. Buenos Aires, Argentina: CLACSO, pp. 61-92.

Grebe, M (2000). Culturas indígenas en Chile: Un estudio preliminar. 2a. ed. Santiago, Chile: Pehuén

Herrera, L. C., & Torres-Rivas, E. (2007). Mecanismos de control horizontal en Panamá: 1994 – 2004. Guatemala : FLACSO, Sede Guatemala.

Lemm, V. (Editora) (2010). Michel Foucault: Neoliberalismo y biopolítica. Santiago, Chile: Universidad Diego Portales.

Rodríguez, M. (2015). Política de desarrollo indígena y territorio mapuche: el caso del Área de Desarrollo Indígena Lago Budi. Boletín de Geografía UMCE, nº22, pp 25-42. Disponible en: http://www.boletindegeografia.cl/PDF/35-02.pdf

 

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Entrevista a Elizabeth Lira: Incluir la Salud Mental en la Agenda de los Derechos Humanos [Extracto]

Entrevista: Carolina Aguilera

Edición: María Soledad Catoggio

Fotografía: Andrés Aguirre

Fuente: Clepsidra. Revista Interdisciplinaria de Estudios sobre Memoria. Volumen 5. Numero 9, pp 104-121.

En esta entrevista, la psicóloga Elizabeth Lira hace un recorrido por su trayectoria en el campo de los derechos humanos, contando su experiencia desde su trabajo en los organismos ligados a las iglesias cristianas durante la dictadura hasta su participación en los programas de reparación, la Mesa de Diálogo de derechos humanos y la Comisión Nacional de Prisión Política y Tortura durante los gobiernos de la transición democrática. En este derrotero, la intervención terapéutica, la denuncia humanitaria y la reflexión historiográfica permiten enhebrar temas en apariencia tan disimiles como la reconciliación política y la salud mental durante la dictadura y la democracia en Chile. En reconocimiento a su destacada trayectoria, Lira ha recibido en 2017 el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales de Chile.

Carolina Aguilera: ¿Cuándo y cómo comenzaste a trabajar en torno a los derechos humanos?

Elizabeth Lira: Antes del Golpe de Estado (1973), yo trabajaba en un programa de educación para dirigentes campesinos de todo el país, en el Centro de Estudios Agrarios de la Universidad Católica de Chile. El programa empezó a inicios del año 1969 dentro del marco de la Ley de Sindicalización Campesina, que daba financiamiento para que las organizaciones pudieran contratar servicios de formación. Estaba en desarrollo la Reforma Agraria y había una gran necesidad de capacitar a la gente que era beneficiaria de esas políticas (…) Pero, después del año 1972, no se pudo continuar con el programa. El nivel de polarización en la sociedad era creciente y no era posible sentar juntos en una misma sala a personas de distintas ideas políticas (al menos eso ocurrió con los dirigentes campesinos), entonces cualquier espacio de este tipo se transformaba en un espacio de conflicto potencial entre diferentes visiones sobre el proceso político. Después del golpe de estado del 11 de septiembre de 1973, la mayoría de quienes habían sido alumnos nuestros terminaron presos; muchos murieron, otros desaparecieron. Algunos fueron expulsados del campo. Ese fue un punto muy decisivo para mí. Fue la situación concreta de esas personas la que me empezó a preocupar (…)

Carolina Aguilera: ¿Qué hicieron entonces?

Elizabeth Lira: (…) Ese primer tiempo fue muy difícil. Eran también momentos en los que una veía a la gente en las peores circunstancias: expulsados del campo, recién salidos de la cárcel, con situaciones económicas imposibles, con problemas familiares y con los hijos y todo. Entonces el tema de la salud mental era un tema muy complejo, porque las personas comenzaban a estar afectadas por la tortura o por la represión general y luego se veían afectadas por los efectos de la situación represiva, en especial el desarraigo (…) La situación de estos alumnos fue para mí un tema movilizador. Yo me empecé a vincular con las redes de ayuda social, legal y psicosocial de derechos humanos a raíz de esto. Más tarde, por la vinculación, a propósito de la situación de personas que yo conocía y que estaban en un gran desamparo, llegué a trabajar en la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (FASIC), a partir de 1978.

Carolina Aguilera: ¿Cuando tú llegaste a FASIC, ¿ya existía el programa de apoyo psicológico?

Elizabeth Lira: Sí, claro. Se había organizado unos meses antes. La Vicaría de la Solidaridad, y antes el Comité Ecuménico de Cooperación para la Paz (COPACHI), empezaron con la defensa legal, presentando recursos de amparo y buscando formas de proteger a las personas para evitar que fueran detenidas. La asistencia médica empezó con horas voluntarias de profesionales de salud y, posteriormente, se organizaron equipos de atención. Así se formó el programa de salud de la Vicaría (1976) y el programa médico psiquiátrico en FASIC (1977) (…) desde 1981 o 1982 se empezó a cambiar el enfoque inicial, que era actuar como respuesta a la emergencia y para proporcionar atención en crisis. Es decir, se comienza a pensar que la dictadura podía durar varios años y que, por lo tanto, había que ofrecer respuestas permanentes y duraderas. Estos organismos, a la par que proporcionaban atención psicológica y psiquiátrica, apuntaron a un enfoque más integral incorporando asistencia social e intervenciones clínicas y psicosociales de familias y grupos (…)

Carolina Aguilera: ¿Había distintos perfiles entre los afectados que trataba FASIC?

Elizabeth Lira: (…) FASIC atendía fundamentalmente a los presos políticos que, en ese tiempo, tenían una posibilidad de salir del país por el Decreto 504. Entonces, mucha gente salió al exilio en condiciones mejores o peores, variando de acuerdo con los países pero también de acuerdo con la historia previa de la persona (…) Tus posibilidades dependían de los programas para los refugiados en cada país, del aprendizaje del idioma, de la edad y de tu formación y experiencias previas (…) En relación con el trabajo de atención en FASIC entre 1978 y 1979, a nosotros nos abismaba y golpeaba mucho lo que escuchábamos. Era muy abrumador ver a personas tan devastadas y, al mismo tiempo, estar viviendo en el mismo lugar y en el mismo contexto, aunque sin estar en su situación, por otras circunstancias. Las posibilidades de intervenir eficazmente para que la persona recuperara mayor control en su vida y pudiera procesar lo que le había ocurrido eran muy difíciles y limitadas. Nosotros no teníamos mucha idea de qué hacer con la complejidad del padecimiento de las personas. En el tipo de formación clínica y profesional de la época esos temas no estaban incorporados. Nos tomó un par de años estudiar, discutir, aprender, ensayar, buscar formas de intervención que pudieran ser mejores (…)

Carolina Aguilera: Hablas del trabajo vinculado a un tiempo histórico específico ¿Fueron cambiando el tipo de intervenciones terapéuticas?

Elizabeth Lira: El relato era emocionalmente muy potente cuando nadie en la sociedad hablaba de estas cosas, pero cuando empezó a decirse en todas partes (en revistas de oposición, en reuniones públicas, en diversos documentos), esa verdad escondida que se hacía parcialmente pública en el espacio terapéutico fue perdiendo su impacto emocional. La comunicación ya no tenía ese mismo valor de contención, de novedad para la propia persona; pero permitía ver su experiencia y su padecimiento como parte de su historia personal y de la historia nacional (…) Eso empieza a pasar poco después del año 1980, lo que tiene aspectos positivos porque da lugar a formas de elaboración, pero resta importancia al testimonio de la experiencia represiva como instrumento terapéutico como lo era al inicio. Los familiares de detenidos desaparecidos, especialmente las mujeres, contaban muy a menudo la historia de la desaparición de su familiar como parte de la denuncia y de la búsqueda. Precisamente por eso, ese testimonio ya no tenía el valor emocional directo para sí mismas sino que tenía un valor político y un valor social (…)

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Entrevista completa en:

Portal de Publicaciones Científicas http://ppct.caicyt.gov.ar/clepsidra

Núcleo de Estudios sobre Memoria http://memoria.ides.org.ar/revista-clepsidra

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Primera Jornada de Investigadores/as Jóvenes sobre Temáticas de Desigualdades

[Viernes 09 de Marzo 2018, 10 a 17hrs, BNP Sala B31]

El Observatorio de Desigualdades de la Universidad Diego Portales (UDP) invita a estudiantes y egresados de la Escuela de Sociología UDP a participar en la Primera Jornada de Investigadores/as Jóvenes en torno a temáticas de Desigualdades.

Para este propósito, estudiantes y egresados de la Escuela de Sociología expondrán acerca de su proceso de investigación en temáticas de desigualdades. A su vez, académicas y académicos de la Escuela realizarán talleres abiertos en torno a las dificultades y desafíos teóricos y metodológicos asociados al estudio de las desigualdades.

A partir de esta instancia, se busca conformar un espacio abierto de reflexión e intercambio de ideas en torno a nuestras prácticas como estudiantes y/o académicos en el estudio de las desigualdades, buscando responder preguntas tales como: ¿Para qué investigamos las desigualdades sociales? ¿Cómo las investigamos? ¿Cuáles son las implicancias y alcances del proceso investigativo? ¿Quién se beneficia de los resultados de nuestra investigación?

La actividad se realizará el viernes 9 de marzo de 2018 entre las 10:00 y las 17:00, en la Sala B31, Biblioteca Nicanor Parra (Vergara 324, Santiago)
PROGRAMA AFICHE

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¿Por qué votan los inmigrantes? Participación electoral e integración entre migrantes en Chile

Por: Cristián Doña Reveco (1) y Pablo Sotomayor (2)

(1) Investigador del Observatorio de Desigualdades UDP y Profesor Asociado de Sociología, University of Nebraska-Omaha.
(2) Sociólogo UDP y Estudiante Magíster en Métodos para la Investigación Social, UDP.

La integración política de los inmigrantes ha sido un tema generalmente dejado de lado en el estudio de los procesos de integración, favoreciéndose la integración social, la económica y la cultural (Martinello 2009). Esto se debía, en parte, a que como los inmigrantes no tenían derechos políticos, entonces no era posible que se integraran políticamente. Así los estados prevenían a la injerencia de extranjeros en la situación política interna, ya que ésta se considera parte de la soberanía nacional. Incluso en la versión estadounidense de integración, la teoría de la asimilación, la participación política no es un componente del formar parte de la comunidad de recepción (Alba y Nee 1997). La integración política sólo pasa a ser relevante al analizar la adquisición de ciudadanía; así, sólo aquellos que son ciudadanos pueden actuar políticamente (Bloemraad 2006). En resumen, como si fuera una línea recta, los inmigrantes debería integrarse culturalmente al aprender el idioma, económicamente al conseguir un trabajo, socialmente por medio de desarrollar relaciones afectivas con nativos, y sólo al convertirse en ciudadanos, políticamente. El caso chileno es bastante particular. Chile es uno de los pocos países que, si bien no permite la injerencia de extranjeros en la política interna, sí permite que aquellos extranjeros que llevan cinco años o más de residencia en Chile puedan votar en toda elección popular. De esta forma, se permite el sufragio sin que la adquisición de la ciudadanía sea necesaria, en contraste con las teorías mencionadas. Así, y según datos del SERVEL, para las elecciones presidenciales de 2017, un total de más de 267 mil extranjeros tenían derecho a votar (correspondiente al 2% del padrón total). Los inmigrantes que votan se concentran en las regiones de Tarapacá (7,7%); Arica y Parinacota (4,7%); Antofagasta (4,2%); y Metropolitana (3,2%). El total de migrantes con derecho a voto representa entre el 40% y el 50% de los extranjeros en Chile. En este contexto vale la pena preguntarse ¿por qué votan los inmigrantes? ¿Votan aquellos que están más integrados?

Para intentar responder estas preguntas, y con el apoyo del Departamento de Extranjería e Inmigración del Ministerio del Interior, aplicamos entre enero y marzo de 2017 una encuesta en línea a todos aquellos extranjeros que estuvieran residiendo en Chile, que tuvieran Permanencia Definitiva, y que contaran con correo electrónico. En esta encuesta preguntamos sobre condiciones en el país de origen, razones de la migración, procesos de integración y agregamos una pregunta sobre intención de votar. Específicamente la pregunta fue “¿Votará usted en las próximas elecciones presidenciales chilenas, a realizarse el 2017?” Dejando fuera aquellos que no estaban habilitados para votar al momento de la encuesta, cerca de dos mil extranjeros contestaron que votarán, que no votarán, o que no saben si va a votar. Sabemos que un 39% de los encuestados tenían hacia principios de año la intención de votar y un 25% estaban indecisos al respecto. No sabemos, obviamente, cuántos de ellos votaron. Si bien los resultados de esta encuesta no son representativos de la totalidad de los inmigrantes que actualmente están en el país, si dan un panorama preliminar de este tema y permiten proponer una serie de hipótesis para profundizar en otros estudios. Nos concentramos en variables que fueran indicativas de integración en general, para ver si estás podía explicar la intención de votar. Observamos así que el sexo del encuestado/a no influye en la intención de voto y el nivel de educación tiene un efecto muy pequeño sobre esta intención. A continuación presentamos el análisis de dos variables importantes al momento de estudiar la integración; planes futuros respecto de la migración y si el/la encuestado/a tiene una pareja chilena.

Una primera variable es los planes futuros respecto de la inmigración. La pregunta solicitaba a los migrantes evaluar qué pensaban hacer respecto de su migración en los próximos cinco años. Las opciones eran no saber qué es lo que iban a hacer, re-emigrar o retornar a sus países, o permanecer en Chile. El Gráfico 1 muestra que entre aquellos que piensan quedarse en Chile más allá de los próximos cinco años, cerca del 46% indica que irá a votar. Por el contrario, entre aquellos que piensan re-emigrar, sólo un 20% votaría. Así, mientras en el total de este grupo casi no hay diferencias entre quienes votarían y quienes no, la permanencia (o no) en el país influye en la participación electoral. Estos resultados son significativos estadísticamente y la asociación es ligeramente fuerte. Este gráfico explica uno de los componentes claves de la integración, que es la idea de quedarse en el país de migración por largo tiempo. Cuando los migrantes asumen una migración de más largo plazo comienzan a participar de las instituciones del país de migración, en este caso del voto.

Gráfico 1: Intención de voto inmigrantes en Chile y planes a futuro. 2017

Fuente: Elaboración propia (N=2.013) con base a Encuesta Migraciones 2017. Departamento de Extranjería y Migración y Universidad Diego Portales.

La segunda variable relevante para el análisis de la integración es la conformación de parejas mixtas, es decir entre migrantes y chilenos. Del total de los encuestados cerca de un 55% tiene parejas chilenas, mientras que el resto tiene parejas de otro país, aunque no necesariamente del país de origen. Al igual que en los casos anteriores, observamos que, de manera significativa, aquellos que tienen una pareja chilena tienen una mayor intención de votar que aquellos que no la tienen. Al mismo tiempo el porcentaje de aquellos que no votaría es superior al de aquellos que votaría en los indecisos y entre aquellos que no tienen pareja chilena. Esto muestra que la partición electoral está asociada a variables que usualmente explican la integración a la sociedad de inmigración, como es la conformación de parejas mixtas.

Gráfico 2: Intención de voto inmigrantes en Chile y origen de la pareja. 2017

Fuente: Elaboración propia (N=1.593) con base a Encuesta Migraciones 2017. Departamento de Extranjería y Migración y Universidad Diego Portales.

El objetivo de nuestro breve análisis es empezar a dilucidar las razones por las que los inmigrantes considerarían votar, y cómo estas razones reflejan los procesos de integración de los migrantes a la sociedad chilena. Hemos podido observar que hay relación entre querer quedarse en el país y en tener pareja chilena con la intención de votar. Sabemos también que un 36% del total no quiere votar; esto es un 29% de quienes se pretenden quedar en Chile y un 32% de quienes tienen pareja chilena. Esto no significa que este grupo no esté integrado o no quiera integrarse. Puede ser que la repuesta esté más a asociada a las razones que explican la participación política sin importar el país de origen; apatía, desconfianza en las instituciones, o en las ideologías, por ejemplo. Puede ser por que no lleven suficiente tiempo en Chile o porque no se sienten conectados a Chile como aquellos que tienen pareja o que pretenden quedarse un largo tiempo en el país. También habría que profundizar en los países y contextos de origen—como la educación—y su impacto en la participación política. Lo que si podemos concluir es que aquellos inmigrantes que tienen la intención de votar lo hacen a partir de una relevante asociación al país que los recibió.

Convocatoria: Jornada de investigadores/as jóvenes sobre temáticas en desigualdades

[Extensión de plazo] Convocatoria Jornada de Investigadores/as jóvenes sobre temáticas en Desigualdades

[Nuevo plazo para postular hasta el 19 de enero de 2018]

El Observatorio de Desigualdades de la Universidad Diego Portales invita a participar en la Primera Jornada de Investigadores/as Jóvenes en torno a temáticas de Desigualdades a realizarse el día viernes 9 de marzo de 2018 en la Facultad de Ciencias Sociales e Historia de la UDP.

La convocatoria a presentar trabajos, en calidad de ponencias, relacionados a las líneas de estudio del Observatorio de Desigualdades, está dirigida a estudiantes y egresados/as de la Escuela de Sociología de la Universidad Diego Portales.

Mas información aquí.

¿Por qué aumenta la sensación de injusticia en Chile?

“¿Por qué aumenta la sensación de injusticia en Chile?” Investigador del Observatorio de Desigualdades reflexiona

El investigador del Observatorio de Desigualdades UDP, Raimundo Frei, reflexiona sobre la sensación de injusticia en Chile. La reflexión ha sido publicada en intersecciones.cl, web en donde se publican foros inéditos, incorporando autores con distintas aproximaciones políticas, filosóficas y disciplinarias sobre un tema de interés general. El foro en el que aparece el sociólogo Raimundo está dedicado al tema de la desigualdad en Chile y lleva por título: “¿Por qué aumenta la sensación de injusticia?”. El foro incorpora además, comentarios de un prestigioso grupo de investigadores como Nicolás Grau, Rocío Lorca, Pablo Ortúzar, Claudio Sapelli, Carolina Segovia y Agustín Squella. Finalmente, Raimundo Frei contesta a todos los comentaristas en un ensayo final.

Acá un abstracto del texto para motivar su lectura:

Mi intención en este breve texto es mostrar que estas percepciones sobre la (alta) desigualdad no están necesariamente desconectadas de la realidad chilena; más bien al contrario, estas responden a las consecuencias que produce una alta concentración de ingresos en áreas de la experiencia social que son altamente sensibles para la población chilena –como son la educación, la salud, y el trato social– así como también a criterios normativos que sirven para evaluar si las diferencias de recursos, materiales y simbólicos, son justas o injustas. Como trasfondo de este ejercicio –que no es ni más ni menos que una síntesis propia de los resultados que ofrece la publicación del PNUD– mi objetivo es mostrar la centralidad del problema de la desigualdad socio-económica, la cual no se reduce a la diferencia de ingresos o salarios, sino más bien al modo en que la sociedad se ordena, produciendo la acumulación de ventajas para unos y desventajas para otros en esferas claves de la vida social” (sic).

Leer completo aquí.

El Estado chileno y el pueblo Mapuche: ¿una participación real de los pueblos en la construcción de políticas culturales?

El Estado chileno y el pueblo Mapuche: ¿una participación real de los pueblos en la construcción de políticas culturales?

Por: Javiera Zapata. Socióloga, Universidad Diego Portales.

En el debate actual el Estado chileno discute y plantea diversas iniciativas que buscan dar una posible respuesta a las demandas históricas de los pueblos indígenas relacionadas con el reconocimiento y representatividad de las comunidades tanto en el parlamento como en las diversas esferas sociales, económicas, políticas y culturales (Curipán, 2017).

A partir de esto es que distintas institucionalidades, como el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (organismo encargado de implementar las políticas para el desarrollo cultural del país), han buscado otorgar nuevas vías y canales de participación para los pueblos indígenas, demostrado un tipo de avance en torno al reconocimiento de la diversidad cultural en el país. Sin embargo, es importante reflexionar en torno a las formas de participación que se les otorga a los pueblos al momento de diseñar e implementar las políticas vinculadas al ámbito cultural. Esto, ya que si bien es cierto que se generan espacios para fomentar la participación, estos no serían efectivos en su totalidad, debido a que no existiría un diálogo totalmente vinculante entre el Estado chileno y los pueblos indígenas debido a que existe un marco central que regula la acción y presupuesto en las regiones.

Respecto a lo anterior, uno de los principales resultados que arrojó la tesis Política cultural e identidad indígena: un análisis desde la interculturalidad crítica para el caso de la Araucanía (Zapata & Fernández, 2017) da cuenta del grado de participación del pueblo mapuche en la construcción de las políticas culturales en la región de la Araucanía (región con el mayor porcentaje de población mapuche sólo después de Santiago según CASEN 2015). A partir de esto es que surge la pregunta: ¿Cuál es el nivel de incidencia del pueblo mapuche en la construcción de las políticas culturales en la región de la Araucanía?

Los documentos y relatos analizados en el estudio dan cuenta que si bien la participación se muestra como un elemento presente en el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) al momento de construir las políticas culturales, estas instancias estarían delimitadas desde el propio Estado que determinaría qué aspectos de la opinión de los pueblos pueden ser tomados en cuenta y cuáles son los canales en los que participarían los mapuche en la región. A su vez, existiría un pequeño grado de pertinencia cultural al momento de adoptar las políticas que son dirigidas a los mapuche, ya que estos participarían activamente en la construcción y planificación del Programa Fomento y Difusión de las Artes y las Culturas de los pueblos indígenas. Sin embargo, el grado de participación y autonomía que se le otorga a la población estaría limitado a un sólo programa y no a toda la política cultural a nivel regional. Además, la nula autonomía presupuestaria que se les otorga (debido a que los recursos son dados desde el nivel central) deja entre ver el carácter centralizado de las políticas culturales a nivel regional y nacional.

A partir de este análisis, podemos decir que el pueblo mapuche tiene agencia dentro de un marco preestablecido por el estado chileno, en donde la participación del indígena es delimitada a ciertos ámbitos de la política cultural (sólo a un programa que es co- construido en la región de la Araucanía) y no al marco general de las políticas culturales. A su vez, para el caso del CNCA no existe en su totalidad un diálogo vinculante con la comunidad indígena, ya que el pueblo mapuche no tiene una incidencia real en la toma de decisiones al momento de construir las políticas culturales para la región, por lo que la por lo que la participación serviría como una herramienta de inclusión funcional de las demandas indígenas al aparato estatal.

De acuerdo a esto es difícil pensar un contexto intercultural propiamente tal, ya que para que exista una interculturalidad efectiva, deben existir instancias que promuevan el diálogo sin que exista una cultura hegemónica que determine la naturaleza de este (Tubino, 2015). Así mismo, el grado de participación de los pueblos no debe estar determinado desde el nivel central y acotado a sólo uno de los espacios posibles, sino que la política cultural debiese contar con la participación activa y transversal del pueblo beneficiario. Estos resultados nos muestran que existen limitantes que se relacionan con la política estatal en la cual están inmersas estas políticas culturales y permite reafirmar que el estado chileno aborda lo indígena desde el paradigma de la multirculturalidad, es decir, que reconoce la diversidad cultural sin tocar las estructuras asimétricas de poder en que viven estos grupos (Boccara & Bolados, 2010).

Considerando que nos encontramos en un país donde conviven diversas naciones, es que se hace necesario y urgente que el Estado garantice y facilite la participación de los pueblos indígenas de manera igualitaria y representativa en el diseño y construcción de las políticas públicas que les afectan directamente. Esto toma aún más relevancia si consideramos la creación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio que estará encargado de colaborar en el diseño e implementación de políticas y programas para contribuir al desarrollo cultural que reconoce y valora las culturas indígenas (CNCA, 2017). En este caso, el principal desafío se encontraría en generar nuevas instancias de participación y representación para los pueblos en la construcción de las políticas públicas, donde lo fundamental sea otorgarles espacios de participación efectivos al momento de tomar decisiones culturales, políticas y sociales, que se traduzcan en un cambio de estatus del pueblo mapuche. En otras palabras, para que el Estado chileno se mueva en un contexto intercultural, es necesario que lo indígena sea tratado de manera transversal, que permita transformar el paradigma invisibilizador y excluyente con el que el Estado ha tratado con los pueblos indígenas por más de doscientos años.