Tres actores relevantes en la lucha antidictatorial y la defensa por los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet

Tres actores relevantes en la lucha antidictatorial y la defensa por los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet

Por: Natalia Cortés, Consuelo Vera y Martín Santander, Sociólogos Universidad Diego Portales

 

El 11 de septiembre de 1973, el rol de la radio no fue menor, pues a las 9:20 horas, el presidente Salvador Allende llamaría a la red radial “La voz de la Patria” para despedirse de la ciudadanía a través de un discurso conmovedor, mientras que las Fuerzas Armadas intentaban llevar a cabo un Golpe de Estado en el país («El golpe en la radio», 2018). Ya en el poder, la Junta Militar decretará que quedan prohibidos los medios de comunicación que no sean aprobados por el Estado, naciendo en consecuencia, la prensa clandestina (Gunther & Mughan, 2000). La clausura de la libertad de expresión es uno de los ejemplos que utilizó la Junta Militar desde sus inicios para instaurar el terror y la inestabilidad en el orden social chileno. La sistemática violencia política se impuso en la sociedad con la justificación de salvar a una patria amenazada y la necesidad de transformar e instaurar un nuevo orden social para el país (Huneeus, 2000). Familias, organizaciones sociales y políticas sufrieron la acción del terrorismo de Estado.

Sin embargo, diversos actores del momento tales como organismos y familiares de personas detenidas o secuestradas, se fueron articulando para responder a la violencia y la represión mediante diferentes dinámicas de denuncia y protección por la violación a los derechos humanos. De esta manera surgió “una verdadera red humanitaria funcionando prácticamente en la clandestinidad, que ofreció refugio y ayudó a conseguir resguardo a las personas más perseguidas” (CODEPU, 2015: 22).

A partir de tres investigaciones efectuadas en el marco de la práctica electiva “Documentos históricos del trabajo antidictatorial en Chile (1973-1990)” realizada en base a un análisis de documentos consultados en el catálogo Tesauro de Derechos Humanos del archivo del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos (MMDH) correspondiente al Centro de Documentación (CEDOC), la presente entrada del blog busca dar cuenta del rol de parte de estos actores políticos y sociales relacionados con la lucha antidictatorial en Chile.

Análisis transnacional de la Radio Berlín Internacional (RBI): solidaridad e identidad social [1]

De los cuatro tópicos claves difundidos de manera clandestina en Radio Berlín Internacional destaca, en primer lugar, “la denuncia de los crímenes de la Junta Militar”, abordada por medio de testimonios de presos políticos que presenciaron torturas y/o fueron víctimas de éstas en campos de concentración, siendo el Estadio Nacional el centro de tortura que más se repite en los relatos. Por medio de estos testimonios, se reafirma que la represión es real, además de dar a conocer sobre el rol activo de la DINA/CNI en dichos acontecimientos. En segundo lugar, están las “declaraciones de agrupaciones de familiares de detenidos desaparecidos”, quienes, además de hablar de la organización, cuentan sobre la desaparición de algún familiar o amigo/a. Su propósito es denunciar las violaciones de los derechos humanos que estaban ocurriendo en ese momento. El tercer tema destacado es la “solidaridad como motor de cohesión social”, pues la palabra “solidaridad” y sus derivados (militante, material, internacional, moral y espiritual) se vuelven conceptos mencionados de manera reiterada para mantener la esperanza de que algún día la dictadura llegaría a su fin. Por último, está el tópico “conmemoraciones y fechas importantes”. En este punto se destaca el rol de la radio en el ejercicio de recordar y conmemorar fechas y figuras importantes para la izquierda en miras a fortalecer la identidad y la cohesión del grupo en resistencia.

Es en este último tópico abordado por la RBI donde se destaca el uso de canciones con letras políticas y discursos grabados de Allende, ambos transmitidos para mantener la esperanza y la unión del grupo, y aprovechando la ventaja que tiene la radio de lograr la intersección entre las emociones y la razón (Haye, 1998). Durante la transmisión, las denuncias sobre las atrocidades cometidas por la Junta Militar y los discursos políticos, se mezclan con las emotivas voces de las personas que fueron víctimas de la represión o del presidente que murió junto a la esperanza nacional e internacional de una vía democrática socialista (Kelly, 2013).

Legitimación de la violencia como lucha política: El caso del Frente Patriótico Manuel Rodríguez [2]

Una de las organizaciones más destacables que operó en dictadura fue el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), con su aparición estelar y pública el 14  de diciembre de 1983. Su  nacimiento está  íntimamente  ligado a  las  discusiones  y  transformaciones  políticas  que  sufrió  el  Pcch (Partido Comunista de Chile)  durante la  década  del  70  y  que  tuvo  como  resultado  el  planteamiento  y  desarrollo posterior de una línea insurreccional en la “Política de rebelión Popular de Masas”. El Frente tuvo como principales tareas, la realización de acciones armadas de gran capacidad, espectacularidad, conexión y magnitud, lo que respondía a las nuevas exigencias nacidas del contexto político nacional, marcado por la crisis económica y los enfrentamientos producidos a partir de las jornadas nacionales de protesta.

En  términos  orgánicos  y  políticos,  la  forma  que  adquirió el FPMR fue la de un aparato orientado a desarrollar un accionar armado  que fuese “capaz  de  sobrepasar  la  legalidad  del  régimen  y  que  permitiera  inducir a  la  desobediencia  civil  y  a  la  desestabilización  para  crear  un  cuadro  de ingobernabilidad” (FPMR, 1993: 14). Respecto a esto, el origen del FPMR está ligado al escenario de violencia y terrorismos de Estado ejercido tanto por los organismos manejados por la junta militar, como por sus aparatos represivos. Por tanto, el Frente se alza como respuesta a una violencia que se venía gestando: “El pueblo desarrolló una política militar 10 años después que el tirano impregnó a nuestra sociedad de violencia, por lo tanto queremos dejar en claro que la violencia no fue impuesta por el FPMR sino por la dictadura que sepultó la democracia en 1973 asesinando al Presidente Salvador Allende y a más de 30,000 chilenos y el desaparecimiento de otros 2,500” (Reportaje al  FPMR, en Lozza 1986: 11).

Esta organización manejó un accionar que demostraba las posibilidades y condiciones para lograr implementar una política de lucha autónoma con perspectiva de poder. Esta línea iba dirigida hacia el pueblo, donde buscaban remover el espacio político nacional y frente a la perspectiva de lucha armada, obstaculizar las directrices dictatoriales. Lo que se tradujo en la construcción de una rebeldía que asumía legados y proyecciones futuras, plasmadas en las ansias de transformación social.

Comité de Defensa por los Derechos del Pueblo: un actor en la lucha por la memoria durante la dictadura [3]

En respuesta a la necesidad de diversas organizaciones populares de construir nuevas formas de articulación y coordinación para la lucha por la defensa de los derechos humanos y poner fin a la dictadura, surge el Comité de defensa por los Derechos Humanos (CODEPU) en el año 1980, posicionándose como un actor estratégico para el apoyo de múltiples actores, siendo éste uno de los sellos que lo definieron como institución (CODEPU, 2015).

El Comité como organización se destacó por su particular interpretación del paradigma de los Derechos Humanos, caracterizada por acentuar la importancia de la soberanía popular, la autodeterminación colectiva y la acción social: “(…) no veían sólo los derechos humanos como una violación de derechos civiles y políticos, sino que introdujeron la idea de los derechos de los pueblos, la defensa activa, el derecho a resistir a las dictaduras” (Entrevista a Osvaldo Torres, febrero 2015 en CODEPU, 2015).

A la luz de los conceptos de Stern et al (2013) el CODEPU como un actor social del período, contribuyó a la emergencia una memoria subterránea silenciada por la dictadura; una memoria “del pueblo”, de aquellas personas víctimas por el terrorismo de Estado; una memoria como ruptura irresuelta, persecución y despertar que, pudiera surgir y mantenerse en el debate público y se enfrentara como alternativa de salvación a la dictadura militar.

Desde el período de transición democrática y en sincronía con las políticas estatales establecidas en ese momento, el CODEPU contribuyó a la construcción de la memoria oficial siendo un actor clave en la lucha contra el olvido, y pionero en torno a la lucha en favor de los derechos humanos. Este acto de rescate de la memoria se hizo mediante un discurso conmemorativo de casos de quienes sufrieron las peores consecuencias de la dictadura.  Aun así, fueron limitadas las políticas sobre verdad, justicia y reparación donde además, el reconocimiento público de las violaciones a los derechos humanos se expresaba sólo de manera parcial.

Frente a esto, el CODEPU no escatimó en condenar plenamente la negociación como estrategia de impunidad realizada en democracia: la falta de apoyo estatal en los casos judiciales de víctimas de violaciones a los derechos humanos cometidos en dictadura; la persistencia de barreras que favorecen la legitimación de las violaciones a los derechos humanos dentro del aparato judicial y procesos de investigación o los precarios esfuerzos de parte del gobierno por reconocer el derecho a la libertad de los presos políticos.

 

Referencias 

CODEPU. (2015). Por los Derechos del Pueblo: Memoria CODEPU 1980-1990. Santiago, Chile: CODEPU.

El golpe en la radio. (13 de febrero de 2018). Recuperado 1 de abril de 2019, de Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.

FPMR. (1993). Primer informe base de la Dirección Nacional del FPMR para el Proceso de discusión Interno.

Gunther, R., & Mughan, A. (2000). Democracy and the Media: A Comparative Perspective. USA: Cambridge University Press.

Haye, R. (1998). El impacto cultural de la radio. Chasqui. Revista Latinoamericana de Comunicación, 63, pp 14-16

Huneeus, C. (2000). El Régimen de Pinochet. Santiago: Sudamericana.

Kelly, P. (2013). The 1973 Chilean coup and the origins of transnational human rights activism. Journal of Global History, 8, pp 165-186.

Lozza, A. (1986). Chile Sublevado. Reportaje al FPMR. Buenos Aires: Editorial Antarca.

Stern, S; Winn P; Lorenz, F; Marchesi, A. (2013). No hay mañana sin ayer. Lima: Instituto de Estudios Peruanos.

Notas al pie

[1] Natalia Cortés, estudiante de sociología Universidad Diego Portales. Correo electrónico [email protected]

[2] Consuelo Vera, estudiante de sociología Universidad Diego Portales. Correo electrónico c[email protected]

[3] Martín Santander, estudiante de sociología Universidad Diego Portales. Correo electrónico [email protected]

 

 

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